HOJAS
DE OLIVAR PARA INFUSIONES.
La hoja de olivo está reconocida por la
ciencia, la Biblia y la mitología como planta medicinal y se tiene constancia
de su uso curativo y preventivo desde 1000 antes de Cristo. En el antiguo
Egipto, por ejemplo, era un símbolo divino así como un remedio popular para
combatir la fiebre y son muchas las culturas, especialmente las de la cuenca
mediterránea, que a lo largo de milenios la han utilizado como remedio
homeopático.
No todas las hojas de olivo son iguales.
Los olivos cuyas hojas son más ricas en principios activos y que serán más
eficaces son las hojas de acebuche aunque se pueden utilizar las de cualquier
variedad. Incluso en un mismo árbol, no todas las hojas tienen las mismas
características. Se recomienda emplear las de los hijatos (ramas que nacen en
la base del tronco), porque es sabido que tienen mucha más fuerza para sanar.
También es importante extremar la
precaución pues la mayoría de olivos suelen estar fumigados con fuertes
fungicidas, pesticidas y plaguicidas que aún después de lavar las hojas, pueden
ser tóxicos para nuestra salud.
Beneficios de tomar infusiones de hoja de olivo:
Reduce el colesterol malo LDL y regula
la presión arterial.
Efecto antioxidante y anti-edad.
Resfríos, catarros y herpes.
Disminuye el nivel de glucosa en sangre.
Diurética
Acidez de estómago
Estreñimiento.
Prevención contra el cáncer.
Las hojas del olivo contienen al igual
que el té verde flavonoides y polifenoles, sustancias que previenen la
degeneración celular disminuyendo la posibilidad de desarrollar tumores, de
hecho ciertos estudios indican que la cantidad de estas sustancias sería aún
mayor en el olivo que en el té.

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