CULTIVO DEL ALEMENDRO I

CULTIVO DEL ALMENDRO I.


ORIGEN, IMPORTANCIA ECONÓMICA Y MORFOLOGÍA.

El almendro pertenece a la familia de las Rosáceas, cuyo nombre botánico es Prunus amygdalus Basch.

Dentro del mercado de los frutos secos  la almendra ocupa sin lugar a dudas el primer puesto tanto a nivel nacional como internacional.

EEUU es el principal productor de almendras. Su importancia se ha incrementado debido al auge de la producción ecológica y al aumento de los rendimientos por superficie y mantener uniforme la calidad.

Sistema radicular: unas pocas raíces de mayor diámetro, que se desarrollan en amplitud y profundidad. Sucesivas ramificaciones que originan un esqueleto de raíces de diámetro decreciente.

Tronco: Cuando es joven es liso, pasando a ser muy agrietado con el tiempo. Corteza marrón y grisácea cuando es viejo.

Órganos fructíferos: ramos mixtos, chifonas y ramilletes de mayo, que presentan yemas solitarias.

Hojas: tipo lanceolado, largos, estrechos y puntiagudos, de color verde intenso. Los bordes son dentados y festoneados.

Flor: es pentámera con cinco sépalos, cinco pétalos con colores variados entre blanco y rosado. Los pétalos pueden llegar a solaparse en algunas variedades.

Fruto: drupa con exocarpo y mesocarpo correoso y endocarpo duro.

Semillas: la semilla es el producto de consumo. Posee dos tegumentos envolventes difícilmente separables. La testa y el tegmen originalmente son verdosos y van cambiando a amarillos y marrones, siendo un buen índice de envejecimiento de la semilla.


REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS.

Especie muy rústica, que sobrevive en condiciones muy complicadas.

Es un fruto de zonas cálidas, por lo tanto, poco tolerante al frío. Requiere pocas horas de frío (200-400 horas) y es muy tolerante a la sequía.
 
Demanda un largo periodo de maduración del fruto, de forma que tiene floración en enero y recolección nueve meses después.
Se puede producir en secano de 300 mm pero se asegura producción a partir de 600 mm.

Para que se lleve a cabo una adecuada polinización hay que tener en cuenta los factores climáticos que afectan a las abejas, ya que ellas son encargadas de la polinización (frío, heladas, lluvia, viento, …)

Prefieren suelos sueltos y arenosos, aunque vegetan en francos.

Le son perjudiciales los suelos encharcados y pesados.








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